Las Perlas de Agua Dulce

Las perlas cultivadas de agua dulce lastimosamente se estereotipan. La mayoría de la gente piensa que estas perlas son de baja calidad; cuando en realidad, el que estas sean de precios accesibles no significa que estas no posean una muy alta calidad y mucho nácar.

Aparecieron en China en los años ochenta. Es verdad que en esa época los cultivadores no se preocupaban por la calidad sino por la cantidad; al principio vendieron mucho pero enseguida perdieron su importancia en el mercado y por eso hoy en día se subestima este tipo de perlas.

Estos cultivadores de China tuvieron que cambiar de estrategia. En vez de producir toneladas de perlas baratas, algunas granjas, se unieron y empezaron a dejar las perlas más tiempo en cultivo (hasta siete años) para obtener perlas más importantes. En vez de vender las perlas con formas raras o imperfectas, de baja calidad, las implantaron de nuevo en la ostra (utilizadas como núcleo) logrando que así produzcan perlas más redondas y grandes (aunque no estamos 100% seguros, sabemos que es prácticamente lo que pasa).

Resultado: Desde hace 2 o 3 años, China produce una nueva gama de perlas de prestigio de agua dulce, blancas, de 6 a 8 milímetros, que se parecen mucho a las perlas de Akoya pero no son iguales porque son menos redondas y el lustre es más cremoso. Los cultivadores también decidieron convertir el color de algunas de esas perlas en color lavanda, rosa, champaña, melocotón y tonos bronce.

De esa manera se alcanzan reflejos similares a los de las perlas de los Mares del Sur o de Tahití. Hoy en día se pueden encontrar perlas de agua dulce perfectamente redondas.

La mayoría de la producción de las perlas de agua dulce Chinas y que imitan a las perlas Akoya ambas se encuentran hoy día con muy poca diferencia entre ambas, dadas las nuevas cualidades, tratamiento y colores de las Perlas de China, ya que estas ultimas parecen ser muy interesantes.

Las Perlas Cultivadas (Moda & Joyería)

Las originales formas de estas perlas (moneda, cuadradas, rombos, gemelas o barrocas), se combinan con gemas semipreciosas para crear collares, colgantes, broches, pendientes, cinturones, anillos y todo tipo de complementos, que se adaptan a cualquier estilo y momento. Tanto para las ocasiones más formales como para diario, el brillo característico de estas gemas naturales consigue ensalzar la belleza de quien las lleva.

Las perlas M.H. HERZOG, se han convertido en materia prima fundamental para la elaboración de las últimas colecciones de las principales firmas de joyería.

Lejos de tratarse de una moda pasajera, las perlas se convierten en un elemento básico e imprescindible para los creadores, quienes interpretan las formas y colores más adecuados para cada temporada.

Los collares largos que combinan el blanco y el negro que hemos visto durante esta temporada le suceden las tendencias, en el que los collares largos de perlas combinadas con bronces, rosas y turquesas, protagonizan la explosión del color en la moda y joyería, que busca en las nuevas formas y colores la esencia para encantar a las mujeres jóvenes y actuales que encuentran en estas joyas un complemento asequible y distinguido.

Así pues, las perlas han logrado romper con el estereotipo de producto clásico y clasista para pasar a ser versátiles y contemporáneas, avanzando en el camino que las convertirá en el elemento creativo más importante después del oro, la plata y los diamantes.

Para más información www.perlasherzog.com ofrece detallados estudios sobre sus características y origen.

Cultivo de Perlas

Criadas para la calidad

Inicialmente el cultivo de las perlas dependía totalmente de las ostras silvestres. Hoy en día, gracias a los científicos japoneses, se ha convertido en algo mucho más selectivo. En efecto, éstos aíslan las razas de ostras que tienen cualidades superiores para la producción de perlas. Esas ostras, criadas aisladamente, producen perlas con un lustre y una claridad realmente excepcionales.

Implantar el núcleo

Técnicos sumamente hábiles y especializados abren con cuidado las ostras perleras; luego, implantan quirúrgicamente una pequeña porción de perla madre, que sirve de núcleo alrededor del cual el molusco segrega, capa tras capa, el nácar, la sustancia cristalina que forma la perla.

Otra vez en el mar

Las ostras, ya enucleadas, son devueltas al mar. Allí, en bahías protegidas, ricas en sustancias nutritivas naturales, las ostras se alimentan y crecen, y depositan las capas lustrosas de nácar alrededor de los núcleos. En invierno las ostras son trasladadas hacia aguas más calientes, al sur.

Balsas de perlas

Las ostras enucleadas son suspendidas en balsas para acelerar su crecimiento. Cada día, los especialistas de las perlas verifican la temperatura del agua y las condiciones alimentarías teniendo en cuenta que las profundidades cambian de un lugar a otro. Luego, desplazan las ostras de arriba abajo para que puedan aprovechar las mejores condiciones de desarrollo.

Ostras mimadas

De vez en cuando las ostras perleras se extraen del mar para que puedan recibir tratamientos de salud y de limpieza. Las algas y otras criaturas submarinas pueden obstaculizar la alimentación de las ostras, por eso se quitan de en medio. Luego, gracias a tratamientos específicos se consigue impedir a los parásitos dañar las ostras.

El nacimiento de una perla

Por último, en cuanto las ostras estén listas para la cosecha, después de haber sobrevivido a todos los peligros del mar, tales como los huracanes, las mareas rojas y los ataques de depredadores, se traen a la orilla y se abren. Al final, si todo ha ido bien, se obtiene una lustrosa perla con un magnífico oriente, una estupenda y única joya procedente del mar.

Combinar

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de las perlas de imitación, las perlas cultivadas nunca son exactamente iguales. Cada perla tiene su propia combinación de colores, lustre y tamaño. Por eso se necesitan especialistas altamente cualificados y con muchos años de experiencia; éstos tienen que hacer una selección para conseguir perlas tan similares entre sí como para ser ensartadas juntas y formar collares, pendientes y pulseras uniformes.

Perforación

Los agujeros hay que hacerlos con gran precisión y mucho cuidado. Un operador inexperto claro que dañaría las perlas. Aunque uno se equivoque de algunos milímetros, el resultado será un collar defectuoso y que, al llevarlo, no quedará bien; hay que centrarlo perfectamente. Este trabajo requiere un gran profesionalismo y herramientas sofisticadas.

La selección y el ensarto

Las perlas cultivadas son todas diferentes, no hay ni una perfectamente idéntica a otra. Los criadores de perlas tienen que recoger más o menos 10.000 perlas para tener un número suficiente para la realización armoniosa de un collar. Entonces las perlas se clasifican y seleccionan antes de ser ensartadas; únicamente así se puede crear un collar homogéneo.